La incorrección de Tintín no parece obedecer tan sólo a la propia de la época, cuando la corrección política era todavía nonata y los pueblos exhibían crueldad con animales sin censura –u opiniones después intoleradas, de algún modo. Incorrección me parece, adrede y deseada. Tal buscando provocar al consumidor futurible de los comics –no lo creo-, o hurgando en convenciones y principios adquiridos –desde un primitivismo moral, que postulara, oriundo del sobrevivir y de la lucha.

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