Los sanfermines lograron su mito, y van en busca de su regulación. Con multas por quebrantar preceptos de invención improvisada o reciente –códigos de seguridad, en actividad gratuita y absurdamente insegura para una multitud. Un joven lo ha dicho en la pantalla: nos jugamos la vida, pero hay que hacerlo… bien. Con orgullo, aunque no sé con cuánta –si es que alguna- reflexión.

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