Con el asunto de la abdicación –del rey de España. En el bar, día de mercado, exhibiendo republicanismo desenvuelto a lo chistoso: en las horas desde la ley de abdicación hasta el rey nuevo, ciudadanos transitorios –que no súbditos. Un modo de entenderlo, no riguroso por cierto. A su lado, la mujer del puesto de verduras sorbiendo su café, con leche y con tostada de tomate: ni ciudadanos, ni ‘súbitos’. Nosotros hemos sido, sólo y siempre, ‘pobretarios’.

©

Anuncios