Un cadáver cosido a puñaladas, es hallado en Santomera. Así de hiriente, el hecho –la noticia. Porque hay hechos que portan en sí mismos su publicidad –como en el texto del diario se antoja la voluntad del homicida, autoafirmativa y neta: lo acusaban de haber robado una motosierra, pero él no hizo nada… –relata un allegado a la noticia. Aunque no todo asesinato es, de por sí, voluntad noticiable: el que se ejecuta por obtener beneficio –y mejor se querría que permaneciera ignoto; el que busca una venganza íntima con odio recalcitrante y secreto; el que obedece, también, a una manía -una locura, en casos. Pero los hay que pretenden exhibición pública de la obra de quien lo hubiera concebido y perpetrado: como un me van a conocer, un a mí no me achanta nadie. La noticia –enlace al comienzo de estas líneas- no dice más, ni tal vez pueda abundar en el hecho. Pero inquieta, otra vez y en Santomera, ese tufo de profundidad elemental -tan fea y amenazante.

©

Anuncios