Etiquetas

Un título, diría, casi prescriptivo. Como cualquier escritor lo sabe. Porque el lector nunca debe ser, ni sentirse tampoco defraudado –a sabiendas, también, de que defrauda el escritor que sólo da lo previsible o consabido. Tener en cuenta al lector reclamando su atención, excitando su demanda de sorpresa. En la incitación que un texto le provoca. En la inquietud, o inestabilidad conceptual que el texto alcance a hacer movible en los ojos y en la idea -de quien lee.

©

Anuncios