La jornada de reflexión previa al fasto electoral, no sé por qué, me trae al magín al interno del colegio mayor que –escuchando pasos próximos- guardaba, raudo, el libro bajo el pupitre en el que prepara sus deberes. Gesto improvisado, pero adusto. Manos cerradas sujetando el peso cejijunto de las sienes. Codos que se apoyan en la mesa. –Miguel…, ¿qué…? ¿estudiando…? –No, estudiando no… pensando. Como la jornada electoral se me asemeja a la alumna que, en examen o ejercicio de cultura clásica o de Griego, escribiera que Safo la poetisa, a sí misma se quitó la vida tirándose por el Golfo Pérsico.

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