Etiquetas

Las creencias son necesarias para la eficacia de nuestros actos, y para la preservación de sí. Nada se proyectaría sin creer -sin evidencia ni conocimiento cierto, y por ejemplo- que el sol saldrá mañana, que en la inspiración siguiente el pulmón hallará el aire indispensable, o que al salir de casa el suelo seguirá tras el portal. Nada se proyectaría sin esa seguridad impremeditada y firme, ni tampoco se sabría cómo obrar. Y sin embargo aquello que creemos, en el sentido que dije, se sustrae a la esfera del valor. A fuerza de ser presupuesto, de ser habitual e indubitado, de no reputarlo objeto de un merecer. Tal en relaciones humanas acontece si, deshecho el vínculo, un vacío evidencia el sustrato de creencia subyacente en su momento -sin haberle concedido ni cuidado ni valor.

©

Anuncios