Tan conocido –y tanto. Como una advertencia ante la edificación de quimeras con fundamento escaso e inestable, sobre todo. Pero no un cuento. Una fábula, en cambio –que una profesora de lengua decía, y de literatura. Su presencia en ‘El Conde Lucanor’, por vez primera. Para una reflexión, entiendo, esta distinción entre fábulas y cuentos. Con una enseñanza que se pretende, en el trasfondo en ambos casos. En la fábula, más expresa tal vez. Menos subliminal, más a la luz -en ocasiones más clara y evidente pero más doctrinal siempre, y menos verdadera.

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