Atrae, en las columnas que escribe Arcadi Espada, una cualidad provocadora que no viene del conocimiento del resorte –mas de la inteligencia que sorprende con una perspectiva inesperada y pertinente. Creo que el lector no lamentará haber perdido sus minutos leyendo, por ejemplo, Errores y luego crímenes, en este enlace. Lo traigo por la reflexión comprometida y urgente sobre el uso de lo incorrecto y su eficacia discursiva en algunos sectores de la política –en posturas radicales, sobre todo. Cómo el contraargumento proveniente de lo correcto, de lo bueno, no socava –mas refuerza. Al modo, tengo para mí, como el adolescente aprendió que al bueno la chica lo quiere para amigo, pero que sus favores más dulces se prodigan para el malo, incitador con morbo -en cierto modo- y divertido. Queda por conocer si el discurso a partir de lo incorrecto no lograría, siempre y siguiendo el postulado, la atención o la victoria comunicativa que pretende, o bien si su aporía en el orden de los hechos es bastante a destronar de algún modo su ventaja.

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