La historia de los hombres: cuevas, castillos, ejércitos, murallas, fortalezas… para evitar ser muertos, saqueados o arrasados. El hombre universal -no sé si quizás un bello lugar de teología inmanente e ilustrada o la reconciliación final, soñada, de un conflicto desde siempre. De un odio, en ocasiones no contadas. Con la unión tribal de semejantes –la comunión de intereses o el amor que engendra, roto, los odios mayores entre iguales. Por qué a esa pugna se une, pregunto sin embargo, la expresión refinada de belleza –en almenas, en torres o armamentos, en templos y utillajes. La belleza y el poder, diría –en el humus terroso de la guerra.

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