Por allá, por los electrones titilantes por donde los Blogs navegan, debe de haber –dicen- visitantes incógnitos. Unos que se esconden, porque conocen la técnica apropiada, otros que no llegan a ser vistos –ya se sabe: los scripts deshabilitados, algunos Mac, conexiones que no llegar a cosquillear a los contadores de visitas ínsitos al Blog –o arrimados desde webs comerciales al efecto. Incluso, los que son contados –porque, contar cuentan todos (ay, la captatio benevolentiae llamada hodiernamente marketing), casi nunca revelan su procedencia o sus gustos. A veces, alguno se muestra a través del contactar o de redes sociales conectadas, y se ve –si es que alguien todavía no lo hiciera- el lado más cualitativo del asunto.

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