Que son de ver, por Navidad y por Reyes. Oiga usté -que Sabina diría con su argot un nada popular, y canallesco un mucho. En los ventanucos de las administraciones loteras, ocupando la calle hasta la esquina –y más, doblando un trecho una vez la esquina fue alcanzada. Siempre las vi con pudor, estas colas. No recuerdo haberme puesto. Incluso violento también se me hace visitar la ventanilla, aun no habiendo allí cliente alguno. Ayer, alguien me dijo: esas colas… inexplicables y algo avillanadas… como si tan prolijas las hubiera –interminables- para echar unas monedas al fin en una tragaperras…

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