Una vuelta atrás. Y el rostro, que querría encontrar un pasado donde fijar su ancla. Donde anclarse para entender –comprender su aquí, su ahora. Porque los días se le habían tornado un pasar de uno en uno –iguales más o menos, o quizás distintos. En el fondo, irrelevantes –como lo que ya no importa. Miraba atrás, y viñetas de brillo casi ensueño  –inconexas unas, las otras hilvanadas- mostraban secuencias –que fueron y no eran. Anheló, entonces, un reinicio: volver a transitar los días aquellos, elegir en cada encrucijada. Pero el estorbo -excipiente amalgamado a sus recuerdos: el hiato disolvente de las cosas imposibles u olvidadas.

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