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Se puede lamentar que quienes gestionan el Palacio de los Sada, en Sos del Rey Católico, hayan cedido a lo fácil ignorando lo mejor.

Se sabe que éste fue el lugar donde, por discordias de los Trastámara, Fernando el Católico vio su primera luz. Se sabe también que la Casa de los Sada se halla en una villa cuya historia y conservación autorizan y cumplen notables expectativas en quien visita el lugar. Sin embargo, la organización visitable del palacio escamotea la historia para ofrecer, a cambio, un pobre documental.

En el zaguán de esta Casa, cuya casi total reconstrucción se atestigua en la zona de acceso gratuito, un cartel señala la oficina comarcal de turismo. Allí se informa sobre el horario de visitas guiadas –únicas posibles- al palacio. Que el precio ha sido rebajado se advierte levantando la pegatina adherida en el billete de entrada, sobre el precio anterior.

En esta visita, poco hay que mueva al interés. Sólo la capilla aneja, de buenas pinturas murales, antigua iglesia de San Martín de Tours. El resto del palacio está conformado por diferentes salas vacías, entarimadas y en color pastel, donde por todo valor se exhibe un manuscrito libro notarial que –según indica la guía- demuestra que allí nació el rey aragonés. En el resto de salas vacías –uno tras otro- se proyectan videos documentales que no alcanzan a satisfacer más que un interés colegial.

Tras el recorrido sólo queda una parca frustración. No se advierte voluntad o esfuerzo por dotar al palacio de un fondo histórico, de interés. O, al menos, la lealtad de ofrecer separadamente la visita de la capilla de San Martín. Tampoco, en la información previa de la oficina comarcal, se nos hizo mención de las inexcusables pinturas tardorománicas en la cripta visitable de la iglesia parroquial.

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