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Responde hoy Arcadi Espada, en internet, al amigo Alfonso Galindo. Con argumento urdido en el cesto de una retórica noble: la que –estirando los límites del concepto- ofrece el método de una provisoria definición. ¿Socialdemócrata o liberal?
Como si supiéramos –precisamente- en qué consiste cada cuál. Conceptos pragmáticos, utilizables y de batalla. De esa batalla incruenta que –a veces- la tinta libra en el papel. Liberal de Europa y América, esto es, socialdemócrata cabal. Se muestra aquí el peso explicativo –definitorio- del elemento contextual. Liberal sin fe en el pueblo –absoluta. Con el Estado, y su prima de legitimidad superior. Sin que un ciego amor al pueblo nuble, en el gobernante, la eficacia que persigue su acción; sin que una fe turbe –políticamente- lo fáctico del discernir.
Reconozco mi dificultad de entender que un pueblo –así, dicho genérico- pueda ser objeto de amor. Pero a veces su significado se alarga, hasta cruzar los blancos de sus letras con los de la palabra fe. Entonces, y tal vez, en esto –como quería la Alianza- consistiría amar, con todo el corazón, con toda la mente, con todo el ser, la realidad mística de la Nación. Una sombra real, hodierna y actuante, que cuesta creer que alguien se resista a ver.
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Muy bueno Juan, pero por desgracia nadie ama así, yo ya noc reo en la política
saludos
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